Aliados de Morena condicionan la reforma electoral
Claudia Sheinbaum enfrenta un bloqueo legislativo significativo en este momento. Sus socios del PVEM y PT paralizan actualmente la reforma electoral. Estos partidos buscan proteger su financiamiento y sus escaños plurinominales. La presidenta prometió entregar el proyecto final en enero. Sin embargo, las negociaciones de la coalición para 2027 complican todo el proceso. Fuentes cercanas confirman que los aliados utilizan la aprobación como moneda de cambio. Ellos exigen garantías políticas antes de votar a favor de cualquier cambio constitucional.
Puntos de discordia en la negociación
La propuesta original incluye dos elementos sumamente polémicos para los partidos satélite. Primero, el gobierno busca reducir el financiamiento público destinado a las organizaciones políticas. Segundo, pretenden eliminar a los legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales. Estas medidas afectan directamente la supervivencia y poder del Partido Verde y del Trabajo. Por ello, sus líderes han frenado el avance de la iniciativa. Alfonso Ramírez Cuellar advierte sobre el riesgo de este secuestro político. El oficialismo necesita esos votos para lograr la mayoría calificada necesaria.
Futuro de la iniciativa y estrategias
El gobierno federal analiza tres posibles rutas de acción inmediata. La opción más viable implica retrasar la presentación de la propuesta indefinidamente. Otra alternativa considera entregar una versión «descafeinada» sin recortes presupuestales agresivos. Finalmente, podrían intentar presionar a los legisladores mediante la opinión pública y ciudadana. Actualmente, Morena busca cambiar la narrativa hacia temas menos espinosos para evitar conflictos. Destacan ahora la eliminación del fuero y el sistema nacional anticorrupción. Pablo Gómez lidera estos esfuerzos desde la comisión presidencial encargada del tema.
El reloj legislativo avanza
El tiempo corre en contra de la administración federal actual. El próximo periodo de sesiones inicia el 1 de febrero. Los legisladores anticipan un rechazo rotundo si el ejecutivo mantiene el texto original. Incluso el Partido Verde considera la propuesta como una iniciativa «nacida muerta». Sheinbaum debe decidir pronto si asume el costo político de una derrota legislativa. La unidad de la coalición oficialista depende de esta delicada negociación interna. Mientras tanto, la oposición observa atentamente las fracturas dentro del bloque gobernante.